El psicólogo Gabriel J. Martín aborda en 'Quiérete Mucho, Maricón' cómo vivir la homosexualidad en nuestros días de la forma más asertiva y feliz posible

Puede que la Gran Vía se llene cada año de carrozas y de una riada de homosexuales que festejan el Orgullo bailando y brindando a plena luz del día por todos los avances sociales y la visibilidad que el colectivo ha conseguido a lo largo de los últimos años.

Pero no hay que engañarse: todo gay ha tenido que luchar consigo mismo en algún momento de su vida y armarse de valor no sólo para salir del famoso armario, sino también para vivir de forma plena, asertiva y feliz su condición sexual.

De esto sabe un buen rato el psicólogo Gabriel J. Martín, el mayor exponente hispano de la psicología afirmativa gay que, ahora, de la mano de la editorial Roca, acaba de editar Quiérete Mucho, Maricón, una guía psicoemocional inédita hasta la fecha en español de obligada lectura para todos. Incluso para aquellos heterosexuales que desconocen qué se cuece en el ambiente.

“Mucha gente se ha sorprendido con el título del libro y el uso de la palabra ‘maricón’, sobre todo los heteros. Aunque, tal como explico, la connotación negativa de ese término no existe entre nosotros, ya que nos lo decimos con total naturalidad y para nada como ese clásico insulto que a muchos ha perseguido durante décadas”, comenta Martín acerca de esta obra que aborda la homosexualidad desde todos los prismas posibles. “Sí, es un tochaco de más de 500 páginas, pero no es casual que esté dividido en diversos bloques. Alguien que intenta asumir su sexualidad tiene el primer y el segundo bloque para ello; un gay aceptado pero que durante años ha sido machacado en el colegio y emocionalmente desde entonces está tocado, por su parte, tiene el tercer bloque; y aquellos otros que no presentan secuelas y quieren consejos para vivir plenamente su día a día tienen centenares de páginas más. Todos, independientemente de si lo tienen asumido o están empezando a darse cuenta de que les gustan los chicos, tienen su espacio aquí”, apostilla el autor sobre la naturaleza de este completísimo manual que tiene la capacidad de hablar de tú a tú, sin florituras ni tapujos.

“Ser gay tiene que ver con de quién te enamoras, no con quién te acuestas”, señala este gaditano que hace ocho años llegó a Barcelona y, desde entonces, ha ayudado a centenares de personas a quererse a sí mismas a través de la psicología afirmativa gay. ¿Pero de qué trata exactamente esta especialidad? “La homosexualidad hasta 1973 se consideraba una enfermedad psiquiátrica, y para la medicina así lo fue hasta los noventa. Este grupo de población no está enferma, no tiene una patología. De modo que si estas personas tienen algún tipo de problemática no ha venido dada por su homosexualidad en sí, sino por todo el machaque que han sufrido en sus carnes. Ante esto, lógicamente, y como cualquier otra víctima, necesita unas intervenciones especiales que le ayuden a superar esas secuelas”, explica al respecto.

En su consulta se ha encontrado con todo tipo de casos e historias con nombres y apellidos, pero puestos a hacer un ranking de los cinco motivos por los que acuden a su ayuda Martín lo tiene muy claro. “Lo que más me encuentro son casos de homofobia interiorizada: personas que tienen un mal concepto de sí mismas y presentan una baja autoestima que se manifiesta en la inseguridad en el trabajo, por ejemplo. Después vendría la visibilidad, la cual está estrechamente ligada con la homofobia interiorizada. En tercer lugar, la compulsión sexual: gente que llega a mi consulta afirmando que son adictos al sexo y se valen de ello para liberarse de una serie de ansiedades. Aunque, precisamente, su ansiedad viene provocada por ello. En cuarto lugar estaría la nosofobia, el temor a contraer una enfermedad: este grupo no puede disfrutar de su sexualidad porque vive acojonado a pillar algo malo. Y, por último, estarían aquellos que básicamente recurren a mí por temas de pareja, como el típico que se queja de que siempre tropieza con el mismo perfil de tío”, indica sobre los patrones que mayormente se le han presentado durante estos años.

¿Y qué hay de la vigencia de estas páginas, por ejemplo, dentro de una década? “Todo lo que he escrito será válido porque toca muchos registros y hablo tanto del gay urbanita como del de pueblo, o aquel que ha estado casado con una mujer. Asimismo, este no es un manual sólo para aquellos que tienen que aceptarse, sino también para los que viven fuera del armario y viven su vida. Diserto sobre el sexo, la salud, las relaciones sentimentales, el entorno laboral y las familias. Eso dentro de 10 años será muy similar. Seguiremos hablando por entonces de las ETS, del sexo guarro y de que llevo quince años con mi marido y empezamos a hacer tríos. Siempre va a estar de actualidad. Sinceramente, lo que sí me gustaría que perdiera vigencia es esa parte del libro que trata acerca del bullying o la aceptación”. Sin duda, aún queda un largo recorrido para que esto último se erradique de raíz.

El País