La ilusión de que una sola píldora pueda ser capaz de curar múltiples enfermedades a la vez podría convertirse en realidad antes de lo que se cree. Y, aunque aún queda mucho para que un medicamento así llegue a las farmacias, en los laboratorios hace tiempo que empezó a gestarse el germen de lo que podría ser una nueva familia de fármacos panvirales. 


La primera piedra de este proyecto la acaba de poner un grupo de expertos del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa y la Universidad Pompeu Fabra (UPF) de Barcelona, al diseñar una molécula capaz de combatir de forma simultánea los virus del sida, la hepatitis C, el dengue y la fiebre del Nilo Occidental.

Con su trabajo, los científicos lograron modelar un elemento de la célula en la que se hospeda el virus para inhibir una proteína que ayuda al microorganismo a replicarse. Concretamente, la molécula fue tratada para neutralizar la proteína DDX3, cuya presencia era necesaria para la propagación de enfermedades como el sida (VIH) y la hepatitis C (VHC). «Aunque ya habíamos identificado la diana molecular de este compuesto, químicos especializados se encargaron de modelarla para calzar esa estructura química dentro de la proteína», explica el doctor José Esté, jefe del grupo de Patogénesis del VIH de IrsiCaixa.
Los resultados de los ensayos en cultivos celulares demostraron su eficacia para inhibir el virus de la hepatitis C y algunas cepas del VIH resistentes a los antivirales comunes. Pero además, cuando los investigadores vieron la potencia de estas moléculas contra el VHC, decidieron ir un paso más allá y buscar otros microorganismos cuyos mecanismos de reproducción fuesen similares a los que provocan la hepatitis C. 
Fue entonces cuando los científicos probaron con el virus del dengue y el de la fiebre del Nil Occidental, que comparten estrategia replicativa y genoma con esta enfermedad, descubriendo que la molécula también funcionaba contra ellos.
 
CORRECTA ASIMILACIÓN. Más allá de que este proyecto abre la puerta a simplificar el tratamiento de personas coinfectadas e, incluso, a buscar alternativas terapéuticas a dolencias que hoy no tienen cura (no existe ningún fármaco aprobado contra el virus del Nilo Occidental o el dengue), los expertos ensalzan el hecho de que esta diana terapéutica actúa contra una parte de la célula, no frente a los microrganismos, lo que complica que se puedan generar resistencias a los fármacos. 
«Un virus es un parásito intracelular, necesita de algunos de sus elementos para funcionar. Hasta la fecha, la mayoría de los tratamientos lo atacaban directamente, lo que le permitía desarrollar estrategias para subsistir. Sin embargo, lo que estamos haciendo ahora es inhibir uno de esos elementos de la célula que son necesarios para el virus y es más difícil que se proteja y se vuelva resistente», concluye el doctor Esté.