• En un informe asegura que es «difícil entender que un adicto al tabaco pueda consultar a un médico para vencer su adicción y un adulto que quiera potenciar su heterosexualidad, no pueda hacerlo»

La homosexualidad es tan perjudicial como el tabaco. Esa es la sorprendente conclusión a la que ha llegado uno de los miembros del Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia.

En un estudio que ha revuelto las entrañas de muchos, José Luis Pérez Requejo se atreve a comparar la homosexualidad con una enfermedad como el tabaquismo. Y además, tiene algo más que decir. Porque el autor de este estudio se muestra realmente sorprendido de que un adicto pueda buscar soluciones a su problema, y un homosexual no.

«Es difícil entender porqué, por ejemplo, una persona adicta al tabaco, no siendo el tabaquismo una enfermedad ni una actividad ilegal, pueda consultar a un médico o un psicólogo para vencer su adicción y un adulto que quiera potenciar su heterosexualidad, no pueda hacerlo», asegura sin ningún tipo de tapujo Pérez Requejo en su polémico informe, un estudio en el que además considera que «en aras de la coherencia», la sociedad debería respetar a los científicos que valoran y tratan la homosexualidad como una alteración de la identidad. 

A pesar de que en el principio de su documento asegura que con sus palabras no busca ofender a nadie, algunos de los juicios de valor que incluye Pérez Requejo han conseguido herir muchas sensibilidades. Y es que según él, la homosexualidad dejó de ser considerada una enfermedad por una cuestión «circunstancial y discretamente mayoritaria». O lo que es lo mismo, porque un buen día, unos amigotes se reunieron y así lo decidieron: «¿Y si un día una reunión de endocrinólogos, basándose en que muchos de sus pacientes fueran diabéticos, decidieran que la diabetes no es una enfermedad?». Los problemas de salud que la diabetes y otras dolencias de este tipo traen aparejadas parecen no ser importantes para la mano que escribió el informe.

Y como muchas enfermedades, la homosexualidad «tiene cura». Según Pérez Requejo, un psicólogo holandés «gran experto en la materia» tiene la solución perfecta. «Gerad van den Aardweg niega todo condicionamiento biologista o innato de la homosexualidad y acepta y lo ha demostrado en numerosas personas, que las influencias emotivas que la generaron durante la infancia y la adolescencia, pueden ser prevenidas y tratadas con éxito». 

El miembro de la Universidad Católica de Valencia tiene más que decir, aún cuando sus argumentos son totalmente refutados. Porque Pérez Requejo cree que en caso de que los homosexuales no sean considerados como enfermos, tampoco deben tener ningún tipo de protección como minoría desde los poderes públicos: «Sí, por el contrario, no es una enfermedad, sino la libre y no coactiva escogencia de una forma distinta de elección sexual, no tendría que gozar de protección estatal, especial o diferente a cualquier otra persona que en aras de su libertad escogiera cualquier opción vital, en preferencias sexuales o en cualquier otra faceta de su vida».

 

La Voz de Galicia