La cinta Freeheld  pone en primer plano los derechos civiles de las parejas homosexuales

El cine americano también hace filmes sociales. Claro que, últimamente, les salen algo lastrados por el lenguaje televisivo, como sucede con esta voluntariosa película «basada en un caso real», que pone en primer plano los derechos civiles de las parejas de hecho del mismo sexo.

Solo quince años atrás, una policía enferma de cáncer terminal tuvo que luchar para dejar a su compañera la pensión que le correspondía, dándose de bruces con los conservadores funcionarios de un condado de Nueva Jersey, los conocidos como freeholders, deturpados intencionadamente en el título.

La gran Julianne Moore parece haberse especializado en papeles «de denuncia» -su Óscar por Siempre Alice no deja de ser un producto televisivo para concienciar sobre el alzhéimer- y también en las reivindicaciones de «normalidad» de las parejas lésbicas, como en la divertida Los chicos están bien, que liberaba de dramatismos los problemas de la familia homosexual.

También está en Freeheld la reconocida militante por los derechos de las lesbianas, Ellen Page -Caperucita en la inquietante Hard Candy o inolvidable adolescente embarazada de Juno-, una maravillosa actriz que no solo interpreta a la pareja de Moore, sino que además coproduce la película.

Viendo Freeheld uno piensa en Philadelphia, en Harvey Milk y en otros filmes sobre igualdad e intolerancia sexual. Pero asimismo hay un algo de Doce hombres sin piedad en las enérgicas pinceladas psicológicas de esos cinco freeholders -grandiosos los secundarios Charles, O?Rourke, McGowan, Sadler y Boutsikaris-, que hacen colisionar intereses y prejuicios con sus conciencias y sentido de la justicia.

Y no podemos olvidarnos de uno de nuestros característicos favoritos, Michael Shannon -el alucinado de Take Shelter, el atormentado agente de Boardwalk Empire-, que, con su enormidad heterosexual y su envergadura de Cromañón, ofrece un magnífico contrapunto del mundo macho en armónica interacción con el universo sáfico.

En fin, a pesar de insistir en los tonos melodramáticos propios de una tv movie, Freeheld resulta un filme honrado y útil.