• No quieren que la serie ‘Love, Victor’ esté en el catálogo

Cuando Disney se hizo con el estudio 20th Century Fox, rápidamente decidió que reciclaría la película Love, Simon (Con amor, Simon) en una serie de televisión. Era una película para todos los públicos acerca de Simon, un chaval que no se atrevía a salir del armario en el instituto y con su familia a pesar de que nada apuntaba a que tendría problemas por hacerlo. ¿No encajaba a la perfección en la nueva plataforma de contenidos de la empresa? Pues, aunque al principio parecía que sí, finalmente Disney no quiere problemas y no emitirá la serie en Disney+.

 

El motivo oficial es que no es tan familiar como debería y desde Disney no quieren que los padres se encuentren contenidos demasiado adultos mientras vean series con sus hijos. La serie, que finalmente se llamará Love, Victor, tenía que mostrar consumo de alcohol, problemas maritales y tenía que hablar del despertar sexual (con lo que esto conlleva) de un joven homosexual y el resto de sus amigos. Esto, según Disney, convierte Love, Victor en una serie extremadamente adulta.

‘Love, Victor’ tenía que emitirse en Disney+ pero consideran que el contenido no es apto

Así que, mientras que Love, Victor seguirá produciéndose (de hecho, ya preparan una segunda temporada), finalmente emitirán los episodios en Hulu, otra plataforma de contenidos que Disney posee en Estados Unidos y donde se emiten ficciones como El cuento de la criada, además de los proyectos más adultas del gigante de la animación.

La decisión sorprende porque Disney ya tenía que saber que una adaptación de Love, Simon tendría que incluir estos elementos y temáticas y que esto no convertiría la obra en un proyecto adulto como si fuera True blood o Looking. De hecho, se estrenó con acierto en cines con la calificación de PG 13 (o sea, para todos los públicos pero recomendada a partir de 13 años) como las nuevas películas de Star Wars, que estarán disponibles en el catálogo de Disney+.

Esta obsesión por no ofender a los padres con nada relacionado con la sexualidad y los excesos de juventud ha hecho que Hilary Duff, que está desarrollando una secuela de Lizzie McGuire para Disney+, haya pedido abiertamente que también trasladen su proyecto. Ella estaba encantada de retomar el personaje que la hizo famosa pero resulta que no consiguen avanzar en el proyecto porque cualquier argumento les parece demasiado adulto para la plataforma familiar.

Y, claro, Duff quiere que la nueva vida de Lizzie, que ya estará en la treintena, sea la de una persona adulta y no una adolescente inocente como la serie emitida en la primera década del nuevo milenio. “No estaría ayudando a nadie limitando las realidades de una persona de 30 años por mantenerme dentro del techo de “para todos los públicos””, expresó sin embudos en las redes sociales.

Con estas situaciones, queda en evidencia que la moralidad de Disney continúa teniendo como una prioridad no molestar a los sectores más conservadores de la sociedad estadounidense. En resumen, no pasa nada si los niños ven a Kylo Ren matando a su padre en Star Wars VII: El renacer de la fuerza, si ven a The Mandalorian asesinando a todo Dios por el espacio o si ven a Thanos matando a su propia hija en Los Vengadores y a la mitad de la humanidad. Esto es contenido familiar y apto.

Sin embargo, cuando se trata de temas relacionados con la sexualidad LGTB o femenina, de repente les entran todos los males y la audiencia debe ser tratada como si estuvieran en el parvulario. La producción de Andi Mack, una serie infantil con un personaje homosexual en el reparto (el de Cyrus, interpretado por Joshua Rush) hizo pensar que quizás andaban hacia un terreno más inclusivo pero Disney se mantiene en su línea de “matar a padres, sí; morrearte con una persona del mismo sexo o beber una cerveza, el fin del mundo”.

Matar a padres es aceptable pero morreos con una persona del mismo sexo o beber cerveza es el fin del mundo

Es la misma filosofía que hizo que J.J. Abrams se asegurase de eliminar cualquier química entre los personajes de Finn (John Boyega) y Poe (Oscar Isaac) en Star Wars IX: El ascenso de Skywalker mientras colaba un beso entre dos mujeres de ninguna importancia en la trama, fácilmente extraíble del montaje final para los mercados homófobos. ¿Y cuántas veces se nos ha vendido que veríamos películas más inclusivas y finalmente descubríamos que los personajes homosexuales o bisexuales se quedaban en la sala de montaje o en una breve frase que insinuaba algo que nunca se podía ver?

Supuestamente en Eternals habrá el primer superhéroe homosexual de Marvel pero todavía hay que verlo. Después de ver que Love, Victor no califica como contenido adecuado para jóvenes, todavía falta descubrir si no habrá un cambio de planes.

 

La Vanguardia